En un mundo donde estamos
rodeados de tecnología, hay múltiples maneras de desinformar y me ha sorprendido
ver tanta variedad. Así, voy a tratar de recopilar las principales estrategias para
poder tenerlas bien organizadas:
- Falsa atribución: atribuye distintas imágenes, videos u otra información a otro contexto u otra persona equivocada. Durante todo lo asociado con el COVID-19, se han asociado muchas imágenes (de desabastecimiento en los supermercados, de la primera salida de los niños a la calle tras haber estado en casa durante la cuarentena,...).
- Fake news: son noticias completamente inventadas, fabricadas para desinformar a las personas. Normalmente su objetivo es económico o político y solemos verlas a diario en las redes sociales y otros medios.
- Manipulación de imágenes: ocurre cuando modificamos una imagen o un video, añadiendo y/o eliminando algún elemento.
- Counterfeit: consiste en suplantar la identidad de alguna persona importante (como un político), de algún organismo, de medios prestigiosos,… haciéndonos pasar por ellos para desinformar de mano de una persona, organismo o medio de renombre.
- Falsos audios: se difunden audios que no son reales y suelen difundirse muy rápidamente por WhatsApp, propagándose muy rápido. De ahí que ya no solamos fiarnos de muchos audios que recibimos si no proceden de una persona conocida que nos confirma que es real.
- Clickbait: cuando lo que se anuncia en el titular de la noticia es más espectacular que lo que relata la noticia, tratando de lograr así las visitas a la misma. Siempre he visto este tipo de noticias, pero no conocía el nombre que se le asignaba a esa estrategia.
- Sátira: son noticias que parodian la actualidad para entretener a la sociedad aunque, quien no se dé cuenta de que es una sátira, puede pensar que es una fake new. Un ejemplo, que ya conocía y el cual me hace mucha gracia, es “El Mundo Today”.
- Pseudociencia: consiste en negar hechos que han sido científicamente probados, contradiciendo de ellos lo que no le resulta de interés a la persona en cuestión tras realizar una interpretación parcial de dichos estudios.
El caso es que, desgraciadamente, en los tiempos de cuarentena en la que nos encontramos, estamos muy expuestos a esta desinformación. Lo vemos constantemente en las redes sociales o en los medios de comunicación. Ha llegado un momento en el que, además de la presión y preocupación que supone vivir estos duros momentos, ya no me fío de nada de lo que escucho, veo, o leo, venga de donde venga. De hecho, he escuchado a mi tía dando determinados consejos sobre el coronavirus y al día siguiente dar otros consejos que echaban por tierra los que había comentado el día anterior.
Ante esto, yo me pregunto... ¿de verdad hay una manera de poder comprobar con rigor la autenticidad de todas las noticias o informaciones que recibimos? Sé que hay diversas formas de tratar de identificar bulos y demás, pero se crean bulos, fake news,... de forma tan vertiginosa que veo que resulta imposible analizarlas todas. Ante esto, dejo una pregunta en el aire, ¿podremos conseguir alguna vez vencer a la desinformación?
No hay comentarios:
Publicar un comentario