Antes de visionar una película,
me gusta saber de antemano algo sobre ella, aunque tampoco mucho para poder
disfrutarla. Para ello, siempre trato de visionar su tráiler y de leer su
sinopsis para saber un poco qué me voy a encontrar. En este caso, me ha
sorprendido lo que he podido leer antes de verla, ya que en FILMAFFINITY se
dice que “describe el trascurso de un
día en una ciudad rusa mediante cientos de pinceladas fílmicas sobre la vida
cotidiana. Podría decirse que se trata de un retrato puntillista en el que sólo
la totalidad de los breves retazos permiten percibir la ciudad en su totalidad”.
Indagando por otros sitios web, también he descubierto que lo que nos retrata
con todas las pinceladas fílmicas que la componen son las calles de Moscú, Kiev
y Odessa; y todo ello ayudado de su hermano, el operador Mikhail Kaufman.
Esto me ha ayudado mucho a la
hora de entender la película, puesto que considero que sin esta explicación previa
no la habría abordado de la misma forma.
Me resulta curioso e interesante
que comience mostrándonos al operario con su cámara encima de una cámara que
luego se dirige a un teatro, teatro al
que empiezan a llegar personas mientras el operario prepara un rollo de película
en la cámara. El operador de cámara (hermano del director) nos va dando ese hilo
conductor, yendo de un sitio a otro para así mostrar que está filmando con
su cámara la realidad que se nos va mostrando. Nos va mostrando pinceladas de diferentes
lugares y situaciones desde diferentes perspectivas y ángulos (lo cual me da sensación
de dinamismo), saltando de unas a otras sin aparente relación entre ellas, al
menos desde mi punto de vista. Pero lo más curioso es cómo termina, mostrándose
de nuevo a esas personas que entraron en el teatro al comienzo de la película,
las cuales están visionando la película en cuestión: nos encontramos con una película dentro de la película. Ambos hemos
estado viendo prácticamente la misma filmación, muy curioso.
“El hombre de la cámara” muestra fragmentos de la vida cotidiana en la
ciudad, por lo que abarca muchos aspectos de la realidad que perfectamente
podemos presenciar en nuestra década, aunque con las diferencias lógicas que se
desprenden de las mejoras y los avances de las últimas décadas: dormir,
despertarse, desplazarse en un medio de transporte o a pie, casarse o
divorciarse, cortarse el pelo o afeitarse, coser, trabajar, disfrutar de la
playa, etc.
También me ha llamado la atención
la continua presencia de los trenes
en la película, y quiero pensar que su gran relevancia se debe a su rapidez y
la sensación que provoca verlo avanzar desde una cámara, en comparación con la menor
velocidad de los coches y los coches de caballos. De hecho, esa velocidad aún se acentúa más en los
últimos minutos de la filmación, donde se acelera bastante el ritmo.
Dejo aquí al final un enlace que
habla de esta filmación, el cual me ha aportado un poco más de luz tras mi
análisis e interpretación de la misma: https://catalogo.artium.eus/book/export/html/7694

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