Lo primero que voy a hacer en algunas entradas de mi blog, de aquí en adelante, es hacer un pequeño resumen de lo que he aprendido sobre cada temática. Y, tras ese resumen que me sirve para centralizar en mi blog lo que voy aprendiendo, pasaré a reflexionar sobre ello. De esta manera, abarco aprendizaje y reflexión en una misma plataforma.
Con la llegada de la web 2.0 en el año 2004 surgieron muchas teorías a favor de las tecnologías como favorecedoras de una mayor democracia, produciéndose un empoderamiento comunicacional del ciudadano, desarrollándose la CULTURA DE LA PARTICIPACIÓN gracias a las tecnologías digitales. Henry Jenkins (2008) considera la Cultura de la Participación como una cultura que ensalza el rol de los participantes.
Con la llegada de la web 2.0 en el año 2004 surgieron muchas teorías a favor de las tecnologías como favorecedoras de una mayor democracia, produciéndose un empoderamiento comunicacional del ciudadano, desarrollándose la CULTURA DE LA PARTICIPACIÓN gracias a las tecnologías digitales. Henry Jenkins (2008) considera la Cultura de la Participación como una cultura que ensalza el rol de los participantes.
Pero no era tan democrático como
pensábamos ni había tanto empoderamiento como nos habían hecho creer. Así, esa NARRATIVA, ese relato de empoderamiento
y descentralización, se empieza a resquebrajar hace varios años, puesto que las
personas poderosas son las que realmente manejan los relatos en las redes. En
definitiva, como se afirma en el libro ¡Sonríe, te están puntuando! Narrativa
digital interactiva en la era de Black Mirror, las narrativas digitales
promueven la participación de la
ciudadanía, lo que nos proporcionaría más democracia si no fuera porque dichos
relatos son controlados por el poder. De hecho, los relatos de los grupos
dominantes tienen más poder de influencia que los demás.
De esta manera, empieza una CONTRANARRATIVA más pesimista ante el
mundo digital y ante sus verdaderas posibilidades para empoderar a la
ciudadanía.
Y para que haya una verdadera participación
y empoderamiento digital en los medios, debemos tener en cuenta las 7 LEYES DE LA PARTICIPACIÓN:
(1) Neobroadcasting, (2) Tecnología, (3) Ecosistema, (4) Gramática, (5) Cartografía, (6) Interoperabilidad y (7) Evolución.
Tras esta clase, me pregunto... ¿cuánto tiempo tardamos en darnos cuenta de esa falsa participación? Algunos han tardado más y otros menos, incluso habrá gente que aún no se haya dado cuenta. Francamente, nunca me había parado a pensar detenidamente en ello como hasta ahora, por lo que creo que esto mismo puede haberle pasado a muchas personas. Si no nos paramos a reflexionar sobre algo, lo que hacemos es dejarnos llevar por lo que escuchamos, leemos,... y eso nos perjudica. A partir de ahora espero ser más crítica ante la falsa participación, reflexionando ante ese supuesto empoderamiento que tenemos y que nos quieren hacer creer desde el poder.
Nos creemos más visibles, con mayor protagonismo, voz y voto, cuando en realidad nuestros relatos se pierden entre otros miles, de entre los que destacan aquellos procedentes de personas influyentes a los que nunca alcanzaremos. Nos venden un mundo donde todos somos iguales y donde todos podemos participar, pero en realidad las voces que se alzan entre la multitud son siempre las mismas: las de los grupos dominantes.
Es una lástima que se desaproveche la oportunidad de que todos participemos de verdad, porque podría ser muy interesante y podría beneficiarnos a todos. Pero seguimos anclados en el pasado, solo que utilizando aparatos tecnológicos cada vez más modernos que siguen dejándonos en nuestra línea de salida inicial, aunque los que se encuentran más arriba se empeñen en vendernos la idea de que todos participamos y somos escuchados por igual.
(1) Neobroadcasting, (2) Tecnología, (3) Ecosistema, (4) Gramática, (5) Cartografía, (6) Interoperabilidad y (7) Evolución.
Tras esta clase, me pregunto... ¿cuánto tiempo tardamos en darnos cuenta de esa falsa participación? Algunos han tardado más y otros menos, incluso habrá gente que aún no se haya dado cuenta. Francamente, nunca me había parado a pensar detenidamente en ello como hasta ahora, por lo que creo que esto mismo puede haberle pasado a muchas personas. Si no nos paramos a reflexionar sobre algo, lo que hacemos es dejarnos llevar por lo que escuchamos, leemos,... y eso nos perjudica. A partir de ahora espero ser más crítica ante la falsa participación, reflexionando ante ese supuesto empoderamiento que tenemos y que nos quieren hacer creer desde el poder.
Nos creemos más visibles, con mayor protagonismo, voz y voto, cuando en realidad nuestros relatos se pierden entre otros miles, de entre los que destacan aquellos procedentes de personas influyentes a los que nunca alcanzaremos. Nos venden un mundo donde todos somos iguales y donde todos podemos participar, pero en realidad las voces que se alzan entre la multitud son siempre las mismas: las de los grupos dominantes.
Es una lástima que se desaproveche la oportunidad de que todos participemos de verdad, porque podría ser muy interesante y podría beneficiarnos a todos. Pero seguimos anclados en el pasado, solo que utilizando aparatos tecnológicos cada vez más modernos que siguen dejándonos en nuestra línea de salida inicial, aunque los que se encuentran más arriba se empeñen en vendernos la idea de que todos participamos y somos escuchados por igual.
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